martes, 22 de mayo de 2012  
 
 

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Página agregada o modificada: jueves, 24 de febrero de 2005

LA INFIDELIDAD

  

La infidelidad degrada la integridad de las personas. Una persona que es infiel es una persona decadente. Primero, porque no responde con sinceridad a lo que le invitan sus sentimientos. Segundo, porque con esa actitud hiere los sentimientos de quienes le profesan amor con sinceridad. La infidelidad es una de las pruebas más tristes que puede dar alguien de su tremenda debilidad, las personas débiles, tal cual decía un importante filósofo alemán, nunca pueden alcanzar la felicidad en la vida.

 

Lo peor de todo es que la infidelidad también puede debilitar a la persona que la sufre. Una persona que soporta una infidelidad, por lo general, se somete a que se burlen y se aprovechen de su bondad en reiteradas ocasiones. Esto pasa porque el infiel no reacciona ante su defecto hasta que él no le representa una gran pérdida. Cuando alguien es permisivo con la infidelidad de alguna forma la está aprobando. Y se somete a sus consecuencias.

 

A la infidelidad hay que afrontarla con fortaleza. Y esa fortaleza hay que buscarla en algo que todos los seres humanos tenemos: la dignidad. Permitir que nosotros mismos nos degrademos o que alguien más nos degrade es un lujo que no  podemos darnos cuando queremos conseguir el éxito en la vida. Si bien es cierto que el dolor acompaña a la infidelidad cuando hay amor, también lo es que todo gesto de ese tipo es prueba de que tal amor no está siendo valorado, y que por lo tanto merece la pena que lo enfoquemos en otra dirección. El amor solo florece en medio de la verdad. Y es hacia allá donde debemos estar marchando.

 

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