Página agregada o modificada: martes, 19 de abril de 2005
El rostro posee innumerables expresiones significativas. Su complejidad se halla quizá mejor resumida en la más sutil de todas las señales corporales: la sonrisa.
Una sonrisa puede significar "ven" o "vete", una acogida o un rechazo; puede ser también astuta y cruel. O es posible que simplemente signifique: "Me siento feliz."
Por extraño que parezca, la sonrisa tiene un origen completamente diferente al de la risa, aunque las dos se hallen a menudo frecuentemente relacionadas. La risa es fundamentalmente un reflejo natural, mientras que, según se ha señalado, en el borroso y lejano pasado, los hombres primitivos aprendieron a sonreír para disuadir a sus enemigos de que les atacaran. Una sonrisa puede combinar el temor con un deseo de agradar.
La risa está muy próxima al llanto. Un Shock. Súbito puede ser causa tanto de sollozos como de una risa histérica. En ambos casos, los reflejos implicados son muy semejantes: se frunce la piel en torno de los ojos, se abre la boca y la persona jadea para respirar. Y, si alguien se ríe con demasiada fuerza o durante demasiado tiempo, sus ojos empiezan a lagrimear incontrolablemente y parece como si estuviera sollozando.
Los niños en especial pueden pasar en un instante de la risa al llanto, habitualmente como expresión de frustración, pero en los adultos se da por supuesto que dominarán su deseo de llorar por frustrados que puedan sentirse.
En vez de llorar, delatan su tensión de muy interesantes maneras: algunos, literalmente, se atacan a sí mismos, mordiéndose los labios, tirándose del pelo o apretando los dientes; otros revelan signos de impaciencia, como tamborilear con los dedos o golpear con los pies. Y una sonrisa con los labios apretados puede revelar tanto acerca del talante de alguien como una mueca amistosa.
