martes, 22 de mayo de 2012  
 
 

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Página agregada o modificada: viernes, 22 de octubre de 2004

Estar en forma implica que uno puede realizar ejercicio sin cansarse en exceso ni terminar sin aliento, es un reflejo de la eficacia del corazón y de los músculos al utilizar el oxígeno y gastar energía. Esta capacidad viene determinada por los hábitos deportivos, y sólo se está en forma si se realiza algún ejercicio moderado unas tres o cuatro veces por semana.

Fuerza, flexibilidad y resistencia son los tres elementos que componen la aptitud física y usted puede elegir el programa de ejercicios o deporte en función de los aspectos que más le interese trabajar. Si lo que de verdad quiere es tonificar y poner en marcha todos sus músculos no lo dude, la natación es su deporte.

Ningún otro ejercicio utiliza tantos músculos del cuerpo y de una forma tan intensa como la natación. Ya en la antigua Grecia y Roma era muy apreciada por los guerreros que utilizaban esta práctica para el entrenamiento. Debido a que el hombre no nada instintivamente, la natación es una habilidad que debe ser aprendida y se puede practicar en cualquier tipo de recinto de agua lo bastante grande como para permitir el libre movimiento vigilando que no esté demasiado fría, caliente o turbulenta.
Entre los muchos deportes que están a su alcance, la natación es uno de los más beneficiosos para su organismo dado que también es de los más completos. Y es que en el agua todo el cuerpo se pone en marcha, una sincronización casi perfecta entre piernas, brazos, espalda, estómago y caderas, por ello, es muy aconsejable para aquellas personas que quieran estar en forma y trabajar todo el cuerpo. No obstante, hay que tener en cuenta que las zonas que más trabajas son: piernas, espalda, glúteos, brazos, cintura y cadera.

La natación le permite utilizar músculos que en nuestra actividad diaria no movemos con mucha frecuencia, debe de tener en cuenta que una cuarta parte del peso corporal lo deben de constituir los tejidos musculares, que hacen que nos movamos y nos traslademos. Por ello, debemos tonificar estos músculos olvidados con la natación, ya que algunos dolores de espalda se deben al debilitamiento de los músculos de esta zona.

También es beneficiosa para desarrollar flexibilidad, entendiendo por flexibilidad la capacidad que tienen los tendones, músculos y articulaciones para desarrollar tareas tan cotidianas como girar, estirarse, levantarse, andar, etc. En cuanto la práctica de la natación sea constante notará que la resistencia al ejercicio físico cada vez será mayor, será capaces de ejercitar su cuerpo más tiempo sin cansarse, y así reducirá el riesgo de sufrir alguna lesión.

Ejercicios a su medida

Cada persona tiene unas necesidades y unas limitaciones, por lo que aún recomendando que empiece a nadar, es muy importante tener unas nociones básicas de este deporte. Hoy día las piscinas proliferan por todas partes, eso si no tenemos la suerte de vivir junto al mar, y en cualquier complejo polideportivo podrá disfrutar de piscinas cubiertas y monitores dispuestos a orientarlos.
Cualquiera que sea su elección, mar o piscina, debe de estar precedida por unos momentos de calentamiento, ejercicios muy necesarios que evitarán una contractura que puede ser muy peligrosa y producir algún accidente.

Diseñe sus entrenamientos de forma que le permitan realizar series de calentamiento antes de empezar las series principales de los ejercicios. Este calentamiento puede durar entre 5 ó 10 minutos. Comience a entrenar suavemente, estire antes y después de nadar, ganará en flexibilidad, evitará lesiones, y por último, dedique unos minutos a relajarse, la relajación elimina el ácido láctico de los músculos.

Puede empezar ejercitando los brazos y los estilos llamados braza y crol son los más recomendados para esto, sobre todo si es una principiante y lo que le interesa es un trabajo intenso en el tiempo y en el esfuerzo. Si lo que quiere es ejercitar el pecho, la natación, debido a la utilización de los brazos hará que sus pectorales se pongan compactos y fibrosos, y nada mejor para ello que practicar el estilo braza.

El denominado estilo braza también llamado "rana", conlleva que los movimientos sean horizontales: se abren los brazos hacia atrás hasta que éstos quedan en línea con los hombros, lo que de por sí ya revela el porqué de este nombre en referencia al animal de charca. El ejercicio consiste en abrir y cerrar ambas piernas de modo alternativo a la apertura y cierre de ambos brazos. Aunque de por sí es el estilo menos agresivo respecto al movimiento, sus beneficios son casi escandalosos, porque, sin apenas darse cuenta, la cantidad de músculos implicados es elevadísima: el vientre se aprieta, los brazos se estiran y flexionan.

Los problemas de espalda que parecen estar a la orden del día (problemas lumbares, molestias musculares, lumbalgias...) se solucionarán y, no le se preocupe si la espalda es su punto débil, la natación puede ayudarle. Sus beneficios serán los suyos, y, para que no se aburra tiene a su disposición estilos muy diferentes. La práctica de este deporte puede hacer que sus músculos aumenten hasta en un 30%, y sea este aumento de una forma armoniosa.

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