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martes, 21 de octubre de 2008
El lodo sigue en Manzanillo
Muy desilusionada está la comunidad de Manzanillo, en Belén Rincón, pues 11 días después de que una avalancha de lodo se viniera sobre la carretera sepultando tres kioscos, semidestruyendo tres buses e inundando varias casas, las cosas casi no han mejorado.
El mejor reflejo del desolador panorama lo da su cancha de fútbol, donde quedó el alud que, de milagro y gracias a que los buses estaban atravesados, no causó una desgracia.
Ayer visitamos el sector y constatamos que prácticamente ni un kilo de lodo ha sido removido y la cancha sigue taponada e inutilizable. Y esto le duele a la gente, porque el escenario es el alma del barrio, donde se desarrollan las actividades que mueven la economía. El sábado y domingo fue el segundo fin de semana sin torneo, sin fútbol, y los negocios sintieron el golpe.
-En un perjuicio, este negocio lo mueve la cancha, si ahí no hacen nada, nosotros no le echamos un peso al bolsillo-, expresó Hernán Cano, un tendero que trata de sostenerse alquilando play station.
Curiosamente, los niños que juegan en su local son directos perjudicados, pues en el barrio no hay más escenarios para la actividad física y prácticamente renunciaron a la misma.
-Me gusta el fútbol, pero no hay dónde, toca jugar play-, dijo Sebastián Villa mientras manipulaba un remoto.
Mil millones Carlos Mario Restrepo, obrero de la construcción, había empezado un trabajo en la parte alta del barrio y debió colgar el palustre porque hasta esa zona no llegan materiales, pues está prohibido el paso de volquetas por la vía.
-No pueden subir porque el terreno aún es inestable, nadie se arriesga, estoy quieto.
Mientras Carlos Mario cuenta sus angustias, al fondo se oyen los gritos de los niños que en la escuela tratan de aprovechar al máximo los juegos, porque en sus casas ya no hay diversión.
-Nos sentimos abandonados, dicen que han invertido mil millones de pesos, pero yo no sé dónde, porque en nosotros, los afectados, no es-, denuncia José Loaiza, a uno de cuyos hijos le quedó sepultado el kiosco y anda inventando opciones para sobrevivir.
La Alcaldía, a través de la Secretaría de Obras Públicas, Metrorío y el Simpad, confirma que realiza una acción conjunta para atender la emergencia buscando la "mitigación del riesgo y la reducción de la amenaza".
Muros de contención y de estabilización, filtros, zanjas y recuperación de la vía, son algunos de los trabajos. Pero esas intervenciones se hacen en las montañas.
La gente pide que le saquen la tierra. Avizoran una Navidad amarga si no limpian ese lodo, pues han oído decir que hasta enero no llegarán las máquinas. Sería fatal que así pasara, sería la ruina, afirman.
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