miércoles, 23 de mayo de 2012  
 
 

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Página agregada o modificada: martes, 31 de mayo de 2005

 SALUD Y AUTOESTIMA



Dos conceptos estrechamente relacionados. Por ejemplo, una baja autoestima favorece las enfermedades coronarias y la depresión. Cultivar una buena actitud hacia uno mismo es una garantía de bienestar físico y mental.

Por Manuel Núñez y Claudina Navarro
Existe la sensación generalizada de que las personas que se quieren poco son más propensas a caer enfermas. Podría ser sólo una falsa impresión pero, por desgracia, resulta que es cierto. La última evidencia es un artículo publicado en el British Medical Journal por Sir Michael Marmout, director del departamento de Epidemiología de la Universidad de Londres e investigador del Centro Internacional para la Salud y la Sociedad. Marmout señala que las personas con baja autoestima sufren más enfermedades y tienen más probabilidades de padecer una muerte prematura. En consecuencia, para conservar la salud no sólo hay que tener en cuenta la calidad de la dieta y hacer ejercicio, también hay que cuidar la autoestima.
Lo ideal es que la autoestima permanezca estable, sin vaivenes, pero algunas personas no lo consiguen y caen en un círculo vicioso con unos síntomas característicos:
?Autocrítica desmesurada que los mantiene en un estado de permanente insatisfacción consigo mismos.
?Hipersensibilidad a la crítica. Sin que se produzca un ataque que lo justifique, se sienten heridos y echan la culpa de sus fracasos a los demás o a la situación. Resentimientos pertinaces contra sus críticos.
?Sufren una indecisión crónica por miedo exagerado a equivocarse.
?Deseo innecesario de complacer. No se atreven a decir no por miedo a desagradar y a generar una mala opinión en el otro.
?Perfeccionismo en todo lo que se proponen, que conduce a un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen tal como se habían imaginado. Son personas con enorme facilidad para sentirse disgustados, decepcionados o insatisfechos.
?Muestran una culpabilidad neurótica, por la que se autoacusan y se condenan por conductas que no siempre son objetivamente erróneas, sin llegar nunca a perdonarse por completo.
?Irritabilidad a flor de piel. Las personas con baja autoestima están siempre a punto de estallar, aun por cosas de poca monta.
?Tienen claras tendencias depresivas, un negativismo generalizado, todo lo ven negro: la vida, el futuro, su entorno...
?No son capaces de disfrutar de las cosas agradables de la vida.

Por el contrario, quienes tienen una alta autoestima se cuidan y respetan a sí mismos, reconociendo su propia dignidad y valor. Pero si la deficiencia de autoestima es un problema, también lo es el exceso. Es muy raro que una persona se adore sin que en ese autobombo haya un componente de complejo de inferioridad. Se alaba porque necesita oír esos halagos.
La autoestima sana puede definirse también más exactamente como autoaceptación. Ésta implica reconocer como propios tanto los defectos como las virtudes.

 

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