Página agregada o modificada: sábado, 05 de marzo de 2005
NUESTRO ROSTRO
Con ciertos cuidados podemos disminuir los efectos del paso del tiempo y del medio ambiente para lucir siempre un rostro sano y fresco.
La cara es sin duda alguna nuestra carta de presentación y refleja el estado de salud y mental, por lo que cuidarla desde temprana edad no es una tarea que puedas dejar al azar. Para lucir una piel radiante, protéjala y consiéntala tanto a nivel interno como externo. Todos los excesos en tu vida diaria tienen repercusiones en el estado de tu epidermis. Por eso es importante que sigas una alimentación balanceada, donde el consumo de agua sea generoso. Gracias a ella, eliminas toxinas y brindas a tu cutis una nueva dosis de hidratación. El descanso y el deporte tampoco pueden faltar ya que son fundamentales en la renovación celular y en la activación de la circulación de sangre y oxígeno.
Los cuidados externos son aliados indispensables. El sol, la contaminación, la luz artificial y el paso de los años son tan sólo algunos factores que afectan la piel del rostro, que por ser la más delicada de todo el cuerpo necesita, según sus características, nutrientes específicos que aseguren su equilibrio. La rutina diaria de limpieza, tonificación e hidratación es fundamental en su regeneración y mantenimiento. Por fortuna, disponemos de una gran variedad de productos que, utilizados en forma adecuada, ejercen importantes funciones de prevención y tratamiento.